Confieso que no soy muy amigo de los vendedores tradicionales, esos que cobran comisión y que al ingresar al local te saltan al cuello y te aturden con preguntas a las que uno solo puede responder, estoy mirando. Es mas, soy de ir a comprar ropa al shopping y si es posible a una “tienda por departamentos”, onda Falabella donde uno puede ver, probarse e irse si no le gusta nada sin que le rompan las pelotas.

La cuestión es que la semana pasada tenia que comprarme zapatillas, un tema muy complicado, porque calzo 46 y en esta ciudad parece que los patones no tenemos lugar, así que cada vez que voy a comprar calzado mis opciones son bastante reducidas, a menos que opte por una de esas naves espaciales que fabrica Nike.

Ya en el shopping, entro al local y veo un modelo que me gusta, así que me acerco a una de las vendedoras y se da el siguiente diálogo.

  • yo: Hola, viene en 46?
  • ella: $240.
  • yo: No cuanto sale, si viene en el número 46 este modelo.
  • ella: no se, a ver si dice acá (intenta revisar la etiqueta de adentro)
  • yo: no, ahí no dice. Esta es 42, quiero saber si este modelo viene en 46! Lo tenes, si o no?
  • ella: no sabría decirte, si queres me fijo en el depósito y te digo.
  • yo: no deja, chau.

    Por ahí era nueva, le damos el beneficio de la duda. Me voy a la otra casa de deportes en el mismo shopping, veo el mismo modelo, me acerco a otra chica.

  • yo: Hola, tenes 46?
  • ella: 46 pares?
  • yo: jajaja, no idiota!… ok eso lo pensé :P . No, en número 46.
  • ella: Ahh, para que me fijo en el depósito y te digo.
  • yo: la gran pu#@!… OK.

    5 minutos después volvió y me dijo que no tenia en el deposito, pero que no sabia si era por falta de stock o porque no venia directamente.

    Salí riéndome, pero pensando en que antes uno iba al centro a comprar zapatillas y te atendía un señor mayor, generalmente vestido de traje, anteojos y con su calzador de bronce en la mano. Un sujeto capaz de adivinar que número calzabas antes de saludarte. Y por supuesto, conocía todos los modelos, números y colores disponibles. Es mas, sabía cual era el estado del stock, porque muy probablemente el hacía el inventario.

    Ahora no, te atiende una mina mascando chicle con la boca abierta que te pregunta si queres llevar 46 pares de zapatillas, perdón, pero que pelotuda!

    Vendedores son los del centro, los de la calle San Martín, los del calzador de bronce en la mano.