Hace un par de semanas que tengo mi moto, llegado el primer mes tenía pensado escribir una reseña al respecto, pero hoy un imbécil me dió motivos para dejarles una pequeña lección.

Cuando andes en moto, nunca asumas que el resto de los vehículos están al mando de una persona con cerebro.

Hoy venía por costanera, transitaba por mano derecha cuando veo que a unos 100 metros había una mancha negra, no muy grande, pero mas adelante por el mismo carril había unos escombros y arena que cubrían prácticamente todo el carril, de manera que (al igual que el resto de los vehículos) reduzco la velocidad y pongo la luz de giro para moverme al carril izquierdo.

Llegando a la zona donde estaban los escombros, pasa un Renault Clio que venía delante mio y  el Ford Focus que viene detrás me deja el espacio para meterme, cuando estoy por pasar, miro por el espejo y veo la trompa de un Peugeot 504 Blanco que se tiro a pasar el Focus por la derecha, el Focus clava los frenos porque no tenía donde meterse y el del Peugeot me tira el auto encima. Trato de esquivarlo y el muy hijo de puta acelera, lo que no me dejo otra que tirarme sobre la derecha, pasando por sobre la mancha de grasa, al pasar por arriba la moto resbala un poco, lo que obviamente me desestabiliza, pero como venía despacio no pierdo el control total.

Mientras trato de reincorporarme, el mismo idiota me toca con el guardabarros del coche y ahí termino de desestabilizarme, ya estaba andando sobre la arena y para colmo había un bache que muerdo con la rueda de adelante, la moto se cruzó y por suerte puede mantenerla en pie hasta el descanso lateral que tenía a unos metros donde terminé cayendo al piso.

Obviamente, todo eso sucedió en segundos.

Un hombre y su hijo, a los que se les había quedado el auto a metros de donde caí corrieron a ayudarme al instante, me dieron una mano para levantarme porque tenía la moto encima y cuando me recuperé vi que el Focus que venía detrás también frenó para ver como estaba. Muy buena gente la verdad, de esa que escasea hoy en día.

Por suerte la saqué muy barata, al mantener la moto en pie todo el tiempo, caí casi sin velocidad, por lo que tengo apenas unos raspones y el único golpe que aún me duele es el de la pierna sobre la que aterricé, ya que recibió el impacto contra el piso, con todo el peso de la moto aumentado por la inercia misma de la caida.

Y ahí queda la historia, podría putear mil horas al respecto, pero la realidad es que gente como esa, hay mas de la que uno puede putear en una vida entera.

Me rompí el culo contra el piso, pero salí caminando y eso es lo importante.